English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

viernes, 23 de febrero de 2018

NUEVA CONFERENCIA ACUERDISTA DE MONS. FELLAY



Monseñor Fellay sobre el actual estado de la Fraternidad


FSSPX.NEWS (Negrita añadida por NP. Comentarios de NP en color rojo)


Monseñor Bernard Fellay, superior general de la Fraternidad San Pío X, aceptó gentilmente dar una conferencia a los fieles de la Iglesia St. Joseph, en la que habló del desarrollo de las relaciones de la Fraternidad con Roma. Durante dicha conferencia, dada el 3 de febrero de 2018, proporcionó mucha información al respecto y, sobre todo, ánimo en un tema que puede parecer tan oscuro para los católicos actualmente.

Frente a un grupo de fieles muy interesados de la iglesia St. Joseph, Monseñor Fellay dio inicio a la conferencia hablando sobre los antecedentes de la obra de la FSSPX, recordando los eventos y movimientos que tuvieron lugar antes del Concilio Vaticano II. Asimismo, recordó que el "respeto humano" en que los clérigos cayeron, fue el causante de que estos mismos evitaran condenar el comunismo e introdujeran el concepto tan venenoso de la libertad religiosa. [Mismo respeto humano que impide a Mons. Fellay criticar como se debe al demoledor Francisco] Esto último, fue específicamente pedido por la logia masónica B’nai B’rith a la Iglesia. [Ahora resulta que la libertad “es un concepto muy venenoso”… pero para Monseñor, el 2012, ella era “muy limitada”. Cita: “La libertad religiosa es utilizada de muchas maneras, y viendo de cerca yo realmente tengo la impresión que no muchos conocen lo que el Concilio dijo al respecto. El Concilio presenta una libertad religiosa de hecho muy, muy limitada. Muy limitada”. “Después de las discusiones, nos hemos dado cuenta que los errores que creíamos provenientes del concilio de hecho son resultado de la interpretación común que se ha hecho de él”. “El Papa dice que (…) el Concilio debe ser colocado en la gran tradición de la Iglesia, que debe ser comprendido en acuerdo con ella. Estas son declaraciones con las cuales estamos completamente de acuerdo, entera, absolutamente” (Entrevista a “Catholic News Services”, 11 de Mayo de 2012)]

Sin embargo, la influencia del comunismo y de la masonería no terminó en el Concilio, sino que devastó la Iglesia extensamente en las décadas siguientes. Los enemigos de Cristo atacaron el corazón de su Iglesia al colocar la mira de sus armas en el sacerdocio. Con la implantación de candidatos cuidadosamente seleccionados en los seminarios, estos enemigos lograron reducir el cuerpo sacerdotal a una simple sombra de lo que algún día fue, en cuestión de unas cuantas décadas. Por ejemplo, señaló Su Excelencia, hay una parroquia en Francia que tiene dos sacerdotes, ambos de más de 60 años de edad, a los que se les ha confiado el cuidado de 92 centros de misa. Es una situación verdaderamente dramática, y definitivamente no hay ningún avance en estos momentos.

En unas cuantas pinceladas, Monseñor esbozó un breve resumen de los tratados de la Fraternidad con Roma desde su fundación en 1970. Entre otras cosas, habló del protocolo de 1988 - un documento que a pesar de no ser perfecto, era suficiente por sí solo, y que le hubiera concedido a la Fraternidad su lugar legítimo dentro de la Iglesia. Monseñor Lefebvre se retractó de firmar este documento por una razón práctica; después de orar se dio cuenta de que estaba siendo engañado, y de que no se le concedería un sucesor. [¿Así que no fue por razones doctrinales, sino por razones meramente “prácticas” que Mons. Lefebvre retiró su firma del protocolo del 88? Veamos:

CITA TOMADA DE TEXTO EN QUE MONS. LEFEBVRE EXPLICA EL RETIRO DE LA FIRMA DEL PROTOCOLO DE 1988 (9 de junio de 1988 - COSPEC 125-B):

(…) sus intenciones no son buenas con nosotros. Siguen siendo lo que son, siguen siendo modernistas, siguen vinculados al Concilio, ¡el Concilio es Pentecostés! nos lo recordó, no sé cuántas veces el Cardenal: ¡Hay una sola Iglesia!... ¡No necesitamos una Iglesia paralela!... Así que esta Iglesia, obviamente, es la Iglesia del Concilio. Así que si hablamos con él sobre la Tradición: ¡Pero si el Concilio es hoy la Tradición! Entonces debe unirse a la tradición de la Iglesia de hoy, no a la que ha pasado. ¡Ha pasado, ha pasado! ¡Únase a la Iglesia hoy!

Así que ellos son los que hacen una Iglesia paralela, no nosotros. Esto lo percibimos en su espíritu: podría tomar unos cuantos años, tal vez, pero habrá que llevarnos al espíritu del Concilio. Tendremos que aceptarlo. Primero debemos aceptar el espíritu del Concilio...

Más adelante Monseñor Lefebvre menciona la carta que le mandó al Papa:

Santísimo Padre,
Los coloquios y conversaciones con el cardenal Ratzinger y sus colaboradores, aunque hayan tenido lugar en una atmósfera de cortesía y caridad, nos han convencido que aún no había llegado el momento de una colaboración franca y eficaz.
En efecto, si todo cristiano está autorizado para pedir a las autoridades competentes de la Iglesia que se proteja la Fe de su Bautismo, ¿Qué decir de los sacerdotes, de los religiosos y religiosas?
Es para guardar intacta la Fe de nuestro Bautismo que debimos enfrentarnos al espíritu del Vaticano II y a las reformas por él inspiradas. El falso ecumenismo, que está en la base de todas las innovaciones del Concilio, en la liturgia, en las nuevas relaciones de la Iglesia y el mundo, en la concepción de la misma Iglesia, conduce a la Iglesia a su ruina y a los católicos  a la apostasía.
Radicalmente opuestos a esta destrucción de nuestra Fe y resueltos a permanecer en la doctrina y en la disciplina tradicionales de la Iglesia, especialmente en lo que concierne a la formación sacerdotal y a la vida religiosa, experimentamos la necesidad absoluta  de tener autoridades eclesiásticas que compartan nuestras preocupaciones y nos ayuden a precavernos contra el espíritu del Vaticano II y contra el espíritu de Asís.
Por eso pedimos varios Obispos, elegidos en la Tradición, y la mayoría de miembros en la Comisión Romana, con el fin de poder protegernos contra todo compromiso.
Dado el rechazo de considerar nuestros pedidos, y siendo evidente que el objetivo de esta reconciliación no es en absoluto el mismo para la Santa Sede que para nosotros, creemos preferible esperar momentos más propicios: cuando Roma vuelva a la Tradición.
Por eso nosotros nos daremos, nosotros mismos, los medios para proseguir la Obra que la Providencia nos ha confiado, asegurados, por la carta de Su Eminencia el cardenal Ratzinger, fechada el 30 de mayo, que la consagración episcopal no es contraria a la voluntad de la Santa Sede, puesto que ella fue concedida para el 15 de agosto.
Continuaremos rezando para que la Roma moderna, infestada de modernismo, vuelva a ser la Roma católica y reencuentre su Tradición dos veces milenaria. Entonces, el problema de la reconciliación ya no tendrá razón de ser y la Iglesia reencontrará una nueva juventud.
Dignáos recibir, Santísimo Padre, la expresión de mis sentimientos muy respetuosos y filialmente devotos en Jesús y María.

También tenemos testimonios, incluso de la Embajada de Francia en el Vaticano. El embajador tuvo una conversación con el Cardenal Ratzinger en la que el Cardenal Ratzinger dijo:

Esta comisión romana, por cierto, no va a durar, es una comisión provisional... Es simplemente para unir las diferentes congregaciones religiosas a sus congregaciones religiosas, con algunos ajustes, algunos estatutos especiales... y luego meter a los sacerdotes de Ecône a las diócesis.

Es así, ¡para que todos ustedes entren en sus diócesis! ¡De eso se trata todo esto, eso es!

Y además en la entrevista con el Cardenal Ratzinger que el Sr. de Saventhem nos envió, de un periódico alemán, donde, dijo explícitamente:

Siempre hay dificultades cuando hay un Concilio. Hay quienes abusan de él. Hay quienes no lo quieren. Y entre los que no lo quieren, bueno, en este momento están los que son sedevacantistas, y luego están los que son aparicionistas, no lo tenemos en cuenta... Pero obviamente, está la organización de Mons. Lefebvre que sigue siendo importante, con sus 200 sacerdotes, con sus 500 lugares de culto, con sus seminaristas, con los religiosos que lo rodean... hay que reconocer que es una organización importante... pero desgraciadamente están apegados al pasado de una manera absolutamente inaceptable, porque es inaceptable que en la Iglesia haya un grupo que se niega a estar en sintonía con la Iglesia extendida por todo el mundo...

Aquí tienes. Definitivamente es su espíritu evolutivo, ¿no?
(…)
Así que esta es su mentalidad: ahora hay que ser de nuestro tiempo. Y por eso es necesario ser Vaticano II, hay que seguir al Vaticano II. Es inaceptable que haya grupos que se opongan a esto. Esto es lo que tienen en su cabeza, él absolutamente quiere que lleguemos a ser como Dom Augustin, Fontgaubault, Una Voce en general, nosotros no queremos eso...

Por eso creo que ante este peligro... por eso he reunido en Notre-Dame du Pointet a los responsables de las distintas obras tradicionales. Les dije esto: No quiero ponerlos en manos del Cardenal Ratzinger sin informarles... Y luego necesito que me den su opinión... ¿Están de acuerdo o en desacuerdo?

Así que evidentemente, por lo general, puedo decir que estaban en contra, especialmente las religiosas. Dijeron: No, ante de las personas que vendrán de Roma para adoctrinarnos y luego hacernos muchas preguntas, querrán regresarnos a nuestra antigua congregación, no queremos a estas personas, absolutamente no... Las comprendemos. Dijeron: -Ustedes, ustedes son sacerdotes, tienen su vida, tienen su Misa, etc. Pero nosotros, pobres monjas, ¿qué será de nosotros?... Ha sido como un grito de angustia. Las entiendo bien.

Pienso, pues, ante el Buen Dios, creo que debemos continuar como hasta ahora. Obviamente, tal vez, vamos a hacernos condenar... no es seguro. Tal vez permanezcan en silencio, tal vez nos condenen... Nos encontraremos como en 76, en el momento de la condena, en el momento de la suspensión... Por supuesto, puede haber algunos que nos dejarán... el miedo a Roma... pero es extraordinario, diría yo, ¡siempre este miedo de estar en dificultades con Roma, como si Roma siguiera siendo la Roma normal!

Pero finalmente, como he dicho: ¿Por quiénes somos condenados y por qué somos condenados? Somos condenados por personas que ya no tienen la fe católica... Asís es la negación de la fe católica, pública... se hizo de nuevo en Notre-Dame de Transévère, esto no es posible, es inimaginable... Así que no es Roma, no es la verdadera Roma.

Entonces hay que volver a la declaración del 21 de noviembre de 1974. Quería leérselas, pero no tengo tiempo... pero ésta es realmente nuestra guía. Creo que podría firmarla todos los años, la firmaría ahora, es lo mismo. Tenemos exactamente las mismas disposiciones. No hemos cambiado nada. Y eso es lo que estamos defendiendo y queremos defender absolutamente contra esta Roma modernista.

Cuando haya cambiado, cuando ellos se hayan ido entonces habrá gente que estará a favor de la Tradición de la Iglesia, ¡entonces no habrá más problemas, por supuesto!  ¡Por la gracia de Dios!]

Monseñor Fellay mencionó también las pláticas doctrinales de 2009-2011, que demostraron a Roma que la FSSPX no cree nada herético y que existe un marcado contraste entre algunos puntos de la enseñanza católica moderna y la doctrina tradicional de la Iglesia. [¿Tan sólo “un marcado contraste”?]

Posteriormente, señaló Monseñor, hubo muchas comunicaciones contradictorias con Roma. Por ejemplo, se le concedió a la Fraternidad un documento en donde se establecían las condiciones para su regularización, las cuales eran inaceptables para la Fraternidad. Al poco tiempo de recibir esto, fuentes fiables cercanas al entonces Papa Benedicto, dijeron al superior general que estas condiciones no eran voluntad del Papa. Era evidente que había hombres influyentes en el Vaticano que estaban bloqueando eficazmente la labor del Papa. [Luego, ¿un Papa liberal y modernista como Benedicto XVI, debe ser considerado como una víctima de ciertos malvados?]

Y es ahí, más o menos, donde nos encontramos el día de hoy. Un cardenal dijo a Monseñor Fellay algo que propone una explicación muy simple a nuestro problema actual: "En lo referente a la Curia Romana, el sistema está corrupto." Esta declaración es desalentadora, y podría ocasionar que cualquiera que ame a la Iglesia de Cristo se desanimara. Esta reacción podría suceder, dijo Monseñor, pero carece de fundamento. A continuación, dejaremos que él nos lo explique con sus propias palabras:

Existen algunos peligros; uno de ellos es el desánimo. Pero no, Dios permite que estas cosas sucedan; no debemos desanimarnos. Sólo significa que se trata de una larga batalla. Debemos continuar pacíficamente; seguir haciendo lo que hacemos, continuar la Tradición, ver los frutos, y estos frutos hablan por sí solos.

Otro peligro es llegar a "hartarse", diciendo: "Debemos cortar toda relación con estas personas. Ya fue suficiente. Pero esto es peligroso. Cuando hablamos de la Iglesia Católica, no nos estamos refiriendo a una organización humana; sino a la Iglesia fundada por nuestro Señor Jesucristo que tiene la promesa de la asistencia divina. Sabemos que hay muchas cosas que están completamente mal, que están llevando a la gente a perder la esperanza, y eso es algo terrible para las almas. Sin embargo, debemos mantenernos firmes en que esta Iglesia es la Iglesia Católica. Existen muchas cosas que suceden dentro de ella que son malas, las cuales rechazamos, no las queremos. Pero no rechazamos a la Iglesia. [¿Y la distinción que hacía Mons. Lefebvre entre “Iglesia Católica” e “iglesia conciliar”, sistemáticamente omitida por Mons. Fellay en los últimos años?]

Posteriormente, Monseñor procedió a explicar que las adversidades que tenemos en la Iglesia son muy similares a las que sufrieron los Apóstoles al pie de la cruz. Asimismo, señaló que aunque Pedro declaró su fe en la divinidad de Cristo mediante una profesión pública, reaccionó cuando Cristo le dijo que moriría. Si Cristo es Dios, esto no puede pasar, pensó Pedro.

Con la Iglesia sucede exactamente lo mismo. En la Iglesia existe un lado humano, en donde hay seres humanos; y luego está el lado divino. Actualmente, lo que vemos no es el lado divino sino el humano. Vemos el sufrimiento, las herejías, la confusión. Al igual que el sufrimiento de Jesucristo, vemos el sufrimiento de la Iglesia. No tenemos derecho a decir, a causa de estos sufrimientos, que la Iglesia ya no es la Iglesia. Dios no ha abandonado a su Iglesia. Es su Iglesia, ¿cómo podría hacer algo así? Es por esto que seguimos acudiendo a Roma.

Pidamos a los Apóstoles y a la Santísima Virgen María que nos ayuden a hacer un acto de fe, para conservar la actitud adecuada frente al sufrimiento de Jesús en la cruz. [De nuevo Mons. Fellay se equivoca por evitar hacer la distinción entre “Iglesia Católica” e “iglesia conciliar”. La situación de la Iglesia en esta crisis no es enteramente equiparable a la de Cristo en la cruz, como parece pretender Monseñor, dado que, entre otras cosas, ninguna maldad propia o interna causó que nuestro Señor fuera crucificado, mientras la Iglesia está plagada de prelados traidores que intentan su destrucción desde el interior, empezando por los papas posteriores a Pío XII. Si decimos que la Iglesia está crucificada por causa de la horrorosa crisis inaugurada con el Vaticano II, debe decirse también que son esos traidores los que han crucificado a la Iglesia. Si hubiera que tener con la Iglesia toda, Jerarquía actual incluida, la misma actitud que con Cristo crucificado, ¿por qué entonces la FSSPX se mantuvo por tantos años separada de esa Jerarquía? ¡Porque esa Jerarquía es una Jerarquía de traidores crucificadores, no de otros Cristos crucificados!]  Tenemos que entender que cuando vemos a Jesús en la cruz, estamos viendo a Dios. Cuando la Virgen María recibió a Jesús en sus brazos, después de su muerte, podía hablar con el Dios vivo, porque Dios no había abandonado su cuerpo preciosísimo. El cuerpo estaba muerto, pero permaneció unido a la divinidad. Jesús estaba ahí como Dios.

La Iglesia todavía no está completamente muerta; el Dios viviente está en ella. Y nosotros somos parte de esta Iglesia. [Obviedades]

Es una prueba muy profunda. Me atrevo a decir que es la más fuerte que la Iglesia ha enfrentado. [Más obviedades] Es por eso que tenemos sacerdotes que se autodenominan la Resistencia, o incluso a los sedevacantistas: están tan obsesionados con la realidad de los sufrimientos de la Iglesia que salen huyendo. [¿Así que la Resistencia sale huyendo? ¿De qué? ¿De la Iglesia? Pero todos sabemos que extra Ecclesiam nulla salus. Entonces, ¿de qué? ¿De la Jerarquía oficial? Evitarla es normalmente necesario para conservar la fe, para mantenerse en la Iglesia, para salvarse. Pero Mons. Fellay pretende que evitar al clero modernista es huir de la Iglesia. ¿Acaso huyó de la Iglesia Mons. Lefebvre cuando retiró su firma del protocolo del 88? ¿No calificó Mons. Lefebvre de "anticristos" a los jerarcas romanos? Se debe evitar el indebido contacto con el corrupto clero oficial, sin llegar a negar que, pese a su grave desviación, la Jerarquía de la Iglesia sigue siendo la Jerarquía de la Iglesia. Esa fue la postura del Mons. Lefebvre y eso es exactamente lo que hace la Resistencia, situándose en el justo medio, en este orden de cosas, entre dos extremos errados: de un lado están los sedevacantistas, que se niegan a cualquier clase de contacto con la actual Jerarquía de la Iglesia, llegando a no reconocerla como tal; y del otro lado están los acuerdistas encabezados por Mons. Fellay, que buscan indebidamente el contacto con el clero oficial a fin de que la FSSPX sea objeto de una falaz y suicida “regularización” y “reintegración”, actitud que equivale a dialogar, cual Eva, con el demonio, tentando a Dios]

Nosotros rechazamos lo que está mal, pero no rechazamos a la Iglesia.[Si Mons. Fellay comprendiera la distinción entre “Iglesia Católica” e “iglesia conciliar”, diría: “Nosotros rechazamos lo que está mal, es decir, rechazamos la iglesia conciliar, que es como un tumor maligno en la Iglesia Católica; pero no por eso rechazamos a la Iglesia Católica”. Y esto es lo que claramente hizo Mons. Lefebvre después de mayo del 88 y es lo que hace la Resistencia]

Tenemos que dejar muy en claro esta distinción. Es como cuando decimos, sí, Jesús está sufriendo, está muriendo en la Cruz, pero sigue siendo Dios. Mientras muere en la cruz, sigue moviendo las estrellas, está juzgando a las personas que están muriendo en ese momento. Está dando fortaleza y su gracia a todos los que la reciben. ¡Es Dios! [Y en esa analogía, los deicidas crucificadores son los prelados liberales y modernistas de la secta o iglesia conciliar. Pero yerra Monseñor por no distinguir entre crucificado y crucificadores]

Los tiempos en que vivimos son demasiado peligrosos. Como les dije, es la tentación que sufrieron los Apóstoles en la Pasión. Ya sabemos cuántos apóstoles permanecieron fieles. Casi todos salieron huyendo. Es por eso que no podemos pretender ser mejores que ellos. Debemos pedir la gracia de la fidelidad.

En este enlace podrá descargar el audio, en inglés, de 2 horas 30 minutos de duración, de toda la conferencia. 

DEMOLICIÓN BERGOGLIANA A TODA MARCHA



[ENÉSIMO] ESCÁNDALO: Se autoriza en Alemania la Comunión a protestantes casados con católicos


Adelante la Fe

El cardenal Reinhard Marx, perteneciente al “grupo G9” asesor de cardenales de Francisco, ha anunciado que la Conferencia Episcopal Alemana permitirá a los protestantes casados con católicos recibir la Sagrada Comunión, sin adjurar de sus errores, de su fe protestante y, por supuesto, sin haber recibido el sacramento de la confesión. La única condición sería que afirmen la fe católica en la Eucaristía. ¿No es esto la sola fide protestante?

Afirmen lo que quieran afirmar, si estas personas no renuncian explícitamente a su fe protestante y son acogidas en la Iglesia católica, no pueden comulgar, así de claro y de sencillo. Tampoco pueden hacerlo por no estar en Gracia y, por último, habría que ver cuando se refieren a afirmar la fe católica en la Eucaristía, a qué fe se refieren, porque la actual expresada por el novus ordo es más cercana a la protestante que a la católica.

jueves, 22 de febrero de 2018

EL NOMBRE DEL ENEMIGO


PUBLICAMOS UN EXCELENTE ARTÍCULO DEL BLOG "ITINERARIUM MENTIS". ESTE SITIO WEB TIENE ENTRADAS Y LIBROS MUY RECOMENDABLES.


¡Hemos olvidado ya el nombre del enemigo!

Quizá sea que nos hemos contagiado ya bastante, consciente o inconscientemente, de ese error que combatieron nuestros mayores hace un par de siglos. Pero lo cierto es que el católico de hoy ha olvidado el verdadero nombre del enemigo: LIBERALISMO.

Durante el siglo XVIII, mal llamado 'el siglo de las luces" (tal vez nunca un nombre ha sido tan mal otorgado), hizo su aparición triunfal en la escena política el liberalismo. Lo habían precedido el protestantismo de Lutero y el racionalismo de Descartes con su nueva filosofía inmanentista. Sin mencionar la aparición de sociedades secretas que deseaban llevar todo ello a la esfera política y reorganizar la sociedad sobre bases diversas a las del 'antiguo régimen', con especial énfasis en la destrucción del rol social del catolicismo.

Dicho siglo y el siguiente vieron con estupor la explosión de las ideas 'liberales', que no eran otra cosa sino la aplicación del racionalismo al ordenamiento socio-político de los pueblos. Con la consiguiente descristianización de la sociedad, so pretexto de alcanzar el triunfo de la "libertad", supuestamente encadenada en los años oscuros de la teología y la inquisición. Este era más o menos el discurso de aquellos años. 

Surgieron entonces con fuerza defensores de las "libertades modernas", a saber, libertad de conciencia, de religión, de culto, de prensa, de palabra, etc., encaminadas todas a aportar su grano de arena en la tarea de arrancar de las almas todo vestigio de creencia sobrenatural. Porque lo cierto es que antes de la revolución (nombre que tomó ese proceso de descristianización en nombre de la "libertad"), todas esas 'libertades' existían, pero para lo bueno: conciencia recta, religión católica, culto tradicional, prensa edificante y pía, palabra honesta. Lo que se buscó fue usarlas como trampolín para lo malo, para justificar el exceso de individualismo y subjetivismo que ya ganaba terreno desde las revoluciones de Lutero y Descartes.

Por esta razón dichas 'libertades modernas' fueron de inmediato justamente condenadas por los papas, que las calificaron como 'libertades de perdición'. Los católicos fieles a la voz de sus pastores se lanzaron a la lucha antiliberal; comprendieron que el liberalismo era en el fondo nada más y nada menos que la expulsión de Dios de la sociedad, para instalar sobre su trono vacío al hombre, a la humanidad. Era el triunfo del gnosticismo más puro.

En esa lucha tremenda que presenciaron los siglos XVIII y XIX, no faltaron campeones del lado católico, hombres llenos de doctrina y de prudencia, que supieron exponer y defender la cosmovisión católica en plena fidelidad a la iglesia y por el bien común de la patria. De sus escritos aún hoy podemos alimentarnos con la más pura doctrina católica, expuesta con un ardor y con un apasionamiento propios del fragor de la batalla.

Pero de esto hace ya mucho tiempo. El agua ha corrido en abundancia bajo el puente y las nuevas generaciones de católicos ya ni siquiera conocen el nombre del enemigo.

No se trata aquí de entrar a analizar las causas de ese ablandamiento de los espíritus, son muchas: hedonismo desbordado, consumismo adormecedor y materialista, apostasía en el clero católico, etc. Cada una de ellas necesitaría para su plena exposición no ya una entrada de blog, sino libros enteros. Tarea que escapa a nuestras fuerzas. Quisiéramos más bien llamar la atención sobre ese fenómeno al que aludimos con el título de este escrito.

¿Cómo puede ser posible que los católicos actuales no reconozcan en el liberalismo dieciochesco un enemigo letal del catolicismo?

Se dirá que la iglesia se reconcilió con el liberalismo en la edad moderna y que no tiene ya razón de ser que el católico mantenga esa cruzada antiliberal. Sí, es cierto que el clero moderno se rindió al liberalismo y adoptó sus postulados, pero ello no altera ni un ápice la doctrina de la iglesia, la cual permanece inmutable por los siglos, por encima del capricho de los hombres y de los errores de las almas escogidas.

Volveremos aun varias veces sobre este asunto.

Leonardo Rodríguez

miércoles, 21 de febrero de 2018

CIEGO GUÍA DE CIEGOS



"VATICANO II, LA LUZ DE LOS PUEBLOS"...

DE CÓMO "SATANÁS SE DISFRAZA DE ÁNGEL DE LUZ" (2Cor 11, 14)



Padre Spadaro: ¿Cómo ve que el Espíritu ahora está moviendo a la Iglesia hacia el futuro? 

Papa Francisco: Retomar el Concilio Vaticano II, la Lumen gentium [el sentido es: se debe volver al Vaticano segundo, que  es la Luz de los pueblos. Nota de NP]. Hablando a los obispos chilenos, los exhorté a la desclericalización. La evangelización es hecha por la Iglesia como pueblo de Dios. El Señor nos está pidiendo ser una Iglesia que salga, un hospital de campo ... ¡Una Iglesia pobre para los pobres! Los pobres no son una fórmula teórica del partido comunista, ¡son el centro del Evangelio! Es en esta línea que siento que el Espíritu nos está conduciendo. Hay fuerte resistencia, pero para mí el hecho de que ella surja es  señal de que se va por el buen camino. De lo contrario, el diablo no se afanaría en resistir.

lunes, 19 de febrero de 2018

UNA RECIENTE ENTREVISTA AL P. THOUVENOT CONFIRMA LA VOLUNTAD ACUERDISTA DE LA CÚPULA DE LA FSSPX



FUENTE (Extractos. El subrayado y los comentarios en rojo son de NP)


¿Qué pasará en el Capítulo General de la Fraternidad de San Pío X?


Del 11 al 21 de julio, se celebrará el cuarto Capítulo General de la Fraternidad de San Pío X.

Muchos católicos están preocupados por la evolución del Vaticano. Las discusiones en torno a Amoris Lætitia o los ataques contra el celibato sacerdotal en la perspectiva del anunciado Sínodo del Amazonas, dejan perplejos a los fieles.

Cardenales contra cardenales, obispos contra obispos. No pocos católicos de buena voluntad reconocen ahora que el Arzobispo Lefebvre tenía razón. Es por eso que los ojos de muchos, incluso fuera de las filas de los tradicionalistas, se vuelven hacia el capítulo general.

El Boletín del distrito de Alemania ha entrevistado al Secretario General de la Fraternidad de San Pío X, el P. Christian Thouvenot, quien está a cargo de la preparación del capítulo.

Mitteilungsblatt: Nos gustaría informar a los fieles del proceso del Capítulo General de 2018. ¿Podría comenzar por presentarse y explicar su función en la casa general?
P. Christian Thouvenot: Soy sacerdote desde 2000 y ocupo el cargo de secretario general desde el 2008. Mi trabajo consiste en supervisar la correspondencia de la casa general con seminarios y distritos, y también con los miembros, para mantener día los archivos de los miembros sacerdotes, hermanos, oblatos y seminaristas. Me encargo del registro de las deliberaciones del Consejo General y transmito sus decisiones a los superiores interesados. También me ocupo de los archivos y la comunicación de la Fraternidad.

Mitteilungsblatt: Los estatutos redactados por Mons. Marcel Lefebvre prevén que el Superior General debe buscar el reconocimiento pontificio de la Fraternidad San Pío X. ¿Será discutida la cuestión de una Prelatura personal?
P. Thouvenot: En efecto, nuestros estatutos prevén que la Fraternidad realice “los trámites necesarios para llegar a ser de derecho pontificio”. [Cánon 589 del Código de Derecho Canónico de 1983, que es el código que usa Ménzingen en sus negociaciones con Roma: "Un instituto de vida consagrada se llama de derecho pontificio cuando ha sido erigido por la Sede Apostólica o aprobado por ésta mediante decreto formal; y de derecho diocesano, cuando, habiendo sido erigido por un Obispo diocesano, no ha recibido el decreto de aprobación por parte de la Sede Apostólica"Esta fue, por lo demás, la preocupación de Mons. Lefebvre contra la injusta e ilegal supresión de la Fraternidad en 1975 y en el momento de las propuestas de reconocimiento canónico que formuló en 1987. Pero esta cuestión de nuestra condición jurídica es consecuencia de la situación anormal de la Iglesia y del mal proceso que se nos hizo. (...) Para responder a su pregunta, es probable que durante el Capítulo se plantee la cuestión del estatuto de la Prelatura personal. Pero es sólo el Superior General quien dirige la Fraternidad y es responsable de las relaciones de la Tradición con la Santa Sede. [Noten -de paso- que el P. Thouvenot pretende, abusiva y absurdamente, que Mons. Fellay es el representante de todos los tradicionalistas del mundo (!)]

Pues veamos: la cúpula liberal de la FSSPX ahora sostiene que el acuerdo traidor y suicida con Roma apóstata es algo mandado por los estatutos, algo que debe ser hecho -entonces- en nombre de la virtud de la obediencia y del respeto a la ley... 

Se trata, evidentemente, de una triquiñuela fundada en un falso legalismo.

Cita de los estatutos de la FSSPX: 

Cap. IV - DE LOS DIVERSOS MODOS QUE HAY PARA HACERSE MIEMBRO DE LA SOCIEDAD:
1. La Fraternidad, en sus comienzos, dependerá del obispo del lugar que la erigió en "pia unión" y reconoció sus estatutos, en conformidad con las prescripciones del derecho canónico.
2. Por consiguiente, mientras la Fraternidad sea de estatuto diocesano, los miembros que se destinan al sacerdocio, antes de su compromiso definitivo, deberán estar incardinados en una diócesis, a no ser que un indulto especial concedido por la Sagrada Congregación de los religiosos los autorice a ser incardinados en la Fraternidad. Cuando la Fraternidad tenga casas en diversas diócesis, hará los trámites necesarios para ser de derecho pontificio.

¿Oportunamente olvidan ahora los acuerdistas que, en 1975, se decretó la supresión de la FSSPX? ¿Pese a eso, Ménzingen pretende que estas normas estatutarias mantienen su vigencia? ¿Dentro de un tiempo van a decir que los sacerdotes de la Fraternidad deben ser incardinados en las diócesis porque eso es lo que mandan los estatutos (en el mismo punto 2 citado)? ¿O que para que sean incardinados en la Fraternidad se necesita el indulto de la Congregación de los religiosos (idem)? 

¿Pretenderá Ménzingen que este otro párrafo de los estatutos también está vigente?: 

El ministerio parroquial, la predicación de misiones parroquiales, sin límites locales, son igualmente obras a las que se dedica la Fraternidad. Estos ministerios serán objeto de contratos con los Ordinarios locales, para permitir a la Fraternidad el ejercicio de su apostolado según su gracia particular. (Cap. III, n° 5)

Confrontemos ahora las palabras del P. Thouvenot con las palabras de Mons. Faure en el prefacio de los estatutos de la SAJM

Los estatutos de la SAJM pretenden conservar intacto el espíritu de los estatutos dados por Monseñor Lefebvre a la FSSPX. También pretenden conservar la letra de esos estatutos en la medida de lo posible y atendiendo a las circunstancias presentes. Así, ciertas partes de los estatutos de la FSSPX han debido ser suprimidas por resultar anacrónicas, como las relativas a determinadas coordinaciones con el clero diocesano (Cap. III, n° 5; Cap. IV, n° 1 y n° 2). 

Noten los lectores que Mons. Faure suprimió el mismo parágrafo del que ahora se valen para sus fines los acuerdistas, y suprimió también los otros parágrafos reproducidos en esta entrada.

Y recuerden también que el Superior General de la SAJM agregó a los estatutos esta importantísima norma antiliberal, antimodernista, antiacuerdista:

Desde el concilio Vaticano II, el santo Sacrificio de la Misa, la doctrina católica y toda la vida de la Iglesia son atacados por la Jerarquía liberal y modernista. Porque el sacerdocio católico tiene el deber esencial de combatir el liberalismo y el modernismo en defensa de los derechos divinos violados, la Sociedad descarta toda posibilidad de regularización canónica por vía de acuerdo bilateral, de reconocimiento unilateral, o del modo que sea, en tanto la Jerarquía católica no vuelva a la Tradición de la Iglesia. (Cap II, n° 5)


[ADDENDUM 20-2-18: entrevista al P. Thouvenot en español]

¡DIOS MÍO VEN EN MI AUXILIO!


Es una invocación que desde hace muchos siglos los creyentes dirigen al Señor, al comienzo de la oración litúrgica del Breviario o del Santo Rosario, tan necesaria y preciosa en nuestro tiempo, y que nos califica como devotos de la Santísima Virgen María, Madre de Dios y de la Iglesia. Es también el eco de la súplica que los apóstoles, presos de pánico, dirigieron a Jesús, que dormía en la cabecera de la barca, al atravesar el lago de Tiberíades en tempestad: “¡Sálvanos, Señor, estamos perdidos!” (Mt. 8, 25; Mc. 4, 35; Lc. 7, 22).
Esta invocación acompaña la incierta travesía de nuestra vida terrena cuando vacila la fe y la esperanza de alcanzar la ansiada meta del Reino de Dios. Podemos considerarla también como una jaculatoria preciosa para los momentos de riesgo o de desánimo, que encontramos tal vez en nuestro camino, en vez de imprecar contra la mala suerte. Hoy, sin embargo, semejante expresión asume un significado de urgencia, en relación a los tiempos dramáticos que estamos viviendo y a las incógnitas que incumben a nuestro futuro, que quizá nos prepara acontecimientos apocalípticos, aunque no seamos del todo conscientes. Corremos el riesgo de encontrarnos improvisamente envueltos en graves peligros: catástrofes y calamidades naturales, terrorismo y tiroteos, atentados, accidentes, etc., que pueden suceder en cualquier lugar. Eso no significa ser pesimistas, sino sólo realistas y prudentes, como el sentido común cristiano nos sugiere.
Es verdad, el mundo materialista, despreocupado y hedonista, gobernado por gente comprometida con el maligno, favorece el consumismo y las experiencias temerarias, como el uso de estupefacientes o el juego, por el  camino de la auto-destrucción.
Recordemos que Dios Creador y Providente nos dio la ayuda del ángel de la guarda con la tarea precisa de “iluminar, custodiar, regir y gobernar” a cada uno de nosotros durante esta vida terrena, llena de insidias, y de indicarnos el camino seguro para alcanzar la Vida eterna, y que nuestro cuerpo está destinado a reunirse con el alma en la resurrección de la carne al final del mundo; un don extraordinario para el que no estamos suficientemente preparados. Los pastores de la Iglesia tampoco insisten mucho en esta verdad de Fe, que proclamamos, sin embargo, en el Credo.
“¡Orad, orad, orad!” 
La Santísima Virgen María nos invita con insistencia a la oración, un medio importante para comunicarnos con el Cielo y mantener buenas relaciones con la Trinidad y con los Santos, nuestros intercesores en el Reino de Dios, al que todos estamos destinados.
Los tiempos del retorno a Dios se prolongan, a pesar de las invitaciones urgentes del Cielo, así también los tiempos del retorno de Jesús a la tierra: lo que parecía inminente al final del siglo XX, fue superado sin grandes emociones y todo parece “retrasado”… La Santísima Virgen María, a quien fue dada la tarea de “dirigir” los últimos acontecimientos y recuperar tantas almas para Dios, necesita quizá un ulterior retraso para convertir a tantas personas todavía vacilantes. Una situación en lenta evolución, tanto que, si no hubiese un mayor número de conversiones, podríamos esperarnos del Cielo maniobras correctivas o estrategias más eficaces para acelerar los tiempos. Sólo Dios puede juzgar la situación y actuar en consecuencia.
Al comienzo de la predicación del Evangelio, se dio la clamorosa llamada de Saulo de Tarso, que, de gran perseguidor de los cristianos, se convirtió en el Apóstol de las gentes, el evangelizador por excelencia del mundo pagano. Hoy necesitaríamos un personaje con el carisma de San Pablo para devolver el mundo a Cristo, pero Dios parece encaminado a otras soluciones.
Es verdad también que la Santísima Virgen es la mayor ayuda que el Cielo nos puede dar, pero nosotros, escépticos, necesitaríamos de un guía visible y tangible, que se imponga como guía autorizado y sabio, en este mundo tiranizado por el Maligno. En cambio, hoy, la situación más dolorosa de la Iglesia está en las altos puestos de la jerarquía, ocupados por sus enemigos, infiltrados subrepticiamente en su interior, bloqueando su acción doctrinal y misionera y obligada a grandes esfuerzos para aparecer genuina, ocultando la verdad.
Cosas bastante evidentes, pero difíciles de admitir o de demostrar, por ser “paradoxales”. Sin embargo, personas informadas y valientes las describen y las documentan; cosas semejantemente “absurdas e increíbles” – es la rémora que impide su difusión – y, por tanto, habitualmente ignoradas. Alguno, sin embargo, las está diciendo a gritos.
Una gran hipocresía de “matriz religiosa” domina el mundo entero e invade todos los sectores del poder: política, finanzas, diplomacia, cultura, jerarquía, medios de comunicación, etc.; una hipocresía vinculada a satanás, que sugiere a los jefes, caso por caso, la respuesta que hay que dar a todas las exigencias.
“… levantad la cabeza, porque está cerca vuestra liberación” (Lc. 21, 28) 
El reino del anticristo será breve – tres años y medio – porque será cancelado por Jesús, que “lo destruirá con el soplo de Su boca y lo aniquilará al aparecer Su venida” (2 Tes 2, 8).
El 2017, año del centenario de las apariciones de Fátima, en el que fue prometido el triunfo del Corazón Inmaculado de María, los creyentes esperaban quizá alguna señal del Cielo que confirmase su fe, dando vigor a los vacilantes y convirtiendo a la multitud de los agnósticos. Por ejemplo, sacudiendo la indiferencia de las autoridades religiosas, que han marginado Fátima; volviendo a confiar en los mensajes de Fátima en el centenario de las apariciones – 13 de mayo de 2017, 13 de octubre de 2017 – no sólo a nivel de grandes celebraciones religiosas, sino también en la perspectiva de eventuales signos del Cielo, aptos para “hacer levantar la cabeza” para contemplar las maravillas del Señor que no merecemos, pero que nos atrevemos a esperar confiando en su infinita Misericordia. Maravillas que deberían despertar la fe narcotizada por la ideología laicista y relativista, inspirada por la cultura masónica dominante, que está preparando el terreno favorable al anticristo.
Durante el breve reino de este – tres años y medio dice la Biblia – necesitaremos dones especiales para superar todos los peligros derivados de los decretos de su feroz dictadura, en la cual serán martirizados muchos cristianos, porque elegirán la muerte antes que ceder a los decretos del anticristo, que conducen a la ruina espiritual eterna.
La cultura atea dominante intenta ocultar lo más posible los indicios que se refieren al anticristo, no sólo porque no forman parte de la “esfera religiosa”, sino especialmente porque forman parte de aquella “política” con sus decretos despóticos: el tiempo actual no es cualquier tiempo, sino una de las últimas teselas del mosaico que completa el puzzle de un gran capítulo de la historia humana, recordándonos que el Rey de la Historia es Cristo, el Hijo de Dios, mientras que el anticristo es hijo de satanás.
Esta actitud de prudencia es solamente un preaviso que necesita ulteriores confirmaciones, aunque es cierto que ninguna noticia creíble nos será comunicada por las autoridades institucionales.
Mysterium iniquitatis et pietatis 
Una cosa es cierta: desde hace muchos años, el poder mundial, en todo sector de la vida pública, está en manos de los enemigos de Dios, aunque nadie lo admite. Los hechos lo demuestran, la así llamada libertad religiosa, proclamada como una conquista civil, ha demostrado ser un gran engaño que subyuga a la humanidad. La responsabilidad de los “maestros” de la Fe es la de haber usado la “libertad religiosa” para acoger al mismo nivel de la Unica Verdad, que es Jesucristo, apariencias de verdad y la de haber equiparado todas las creencias religiosas, mezclando al Dios Verdadero con dioses falsos y mentirosos.
Siguiendo los programas televisivos uno se queda sorprendido del mal que es acogido y publicitado como una condición “normal” y al constatar los daños morales que están destruyendo lentamente la sociedad, comenzando por la familia y por el Decálogo, que han sostenido durante milenios nuestra sociedad.
La sociedad moderna, nacida sobre la base de la civilización cristiana, que conquistó el mundo con la cultura, con la ciencia y el ejemplo de innumerables Santos, en pocos decenios se ha precipitado a un abismo de desolación. Los Diez Mandamientos dictados a Moisés en el Sinaí, acogidos por el pueblo elegido durante milenios, perfeccionados por Jesucristo, Hijo de Dios, con el mandamiento del Amor, venerados y temidos desde hace dos mil años, son hoy ignorados, despreciados y rechazados. En la sociedad atea y rebelde a Dios, la dignidad humana, a pesar de ser tan aclamada, es arrinconada y desechada como basura: el Cristianismo está en vía de extinción… ¡por decreto de nuestros gobiernos masones, relativistas y ateos!
Es lícito, por tanto, pensar que las noticias importantes son manipuladas, oscurecidas o disimuladas para obtener determinados objetivos que escapan al gran público. Es evidente que los líderes de la política mundial – o mundialista, según la jerga en auge – estén completando un programa secreto, que todas las naciones deben secundar: determinados encuentros internacionales son la ocasión para discutir y concordar las órdenes establecidas por la oligarquía mundialista. En el momento oportuno, todas las naciones involucradas deben ejecutar sin discutir el programa concordado: la obediencia está ya prefijada, sin posibilidad de replanteamientos, por parte de los responsables, que no admiten insubordinaciones.
La Biblia nos viene en ayuda también cuando dice: “Antes, en efecto, deberá venir la apostasía y deberá revelarse el hombre inicuo, el hijo de la perdición, aquel que se contrapone y se levanta sobre todo ser que es llamado Dios o es objeto de culto, hasta sentarse en el templo de Dios, llamándose a sí mismo Dios”(2 Tes 2, 3-4). La palabra de Dios es clara y ciertamente lo era más para los Tesalonicenses, que habían escuchado la enseñanza oral de San Pablo.
Las naciones en riesgo en el mundo son las que querrían ser independientes desde el punto de vista político e ideológico, apelando a los principios de libertad y a la autonomía de la esclavitud masónica internacional y de las sectas secretas anticristianas que quieren subyugar a todas las naciones. Los gobiernos dirigidos por la oligarquía o por una dictadura que no quiere ceder el poder a estas sectas secretas son las que corren mayor riesgo de “revolución” o de “golpe de Estado”, por parte de las fuerzas que tienen el poder en las democracias agregadas al Gobierno Unico Mundial y a los adeptos del anticristo.
Una posición singular en el mundo es, hoy, la de los expertos en política y la de los periodistas que conocen el trasfondo de la situación, pero no pueden hablar sin poner en riesgo su incolumidad personal. Los más valientes se rebelan, pero no pueden ir más allá de determinados límites.
Es evidente que, frente a una situación mundial gravísima y aparentemente irreversible, como la actual, dominada por los espíritus del Mal, que crean el mal clima en el mundo, el único remedio es el de “despertar” a Nuestro Señor Jesucristo, que aparentemente duerme en la Barca de Pedro, para que una vez más salve a la Iglesia y a la humanidad del serio peligro de naufragio.
Marco

domingo, 18 de febrero de 2018

COMENTARIO ELEISON N° DLIII (553) - 17 de febrero de 2018

Comentarios Eleison por su Excelencia Richard Williamson

La Paternidad Hoy en Día – I

Pobres seres humanos, el látigo siempre necesitamos.
Sin éste, ¿qué hacemos sino deslizarnos y resbalarnos?
Hace casi 20 años, un sacerdote de la Fraternidad San Pío X, maestro de una casa de retiros ignacianos en Francia y, por lo tanto, en estrecho contacto con los problemas de la familia católica tradicionalista, escribió un excelente editorial sobre Cómo nuestros jóvenes se están desarrollando. Pinta un panorama sombrío. Por desgracia, el panorama se ha oscurecido aún más desde entonces. No debemos desesperar, pero por otro lado los padres deben ver las cosas como son. No es como si los jóvenes de hoy no tuvieran culpa, pero los padres tienen que hacer todo lo posible para ponerlos en el camino del Cielo, porque aún hoy esa es todavía la responsabilidad de los padres. He aquí el sombrío panorama, adaptado y abreviado de la Revue Marchons Droit, # 90, avril-mai-juin, 2000:—
En los Retiros vemos jóvenes que están creciendo y en la incapacidad de reconstruir la Cristiandad. Los sacrificios hechos por los padres y maestros no parecen haber dado frutos proporcionales. Es evidente que algo no funciona , y si no reaccionamos, entonces dentro de dos generaciones seremos tragados por el espíritu del mundo.
Los jóvenes que observamos que están entre los 18 y 30 años de edad, son profundamente ignorantes de la crisis en la Iglesia y el mundo, no porque no hayan sido enseñados, sino por falta de interés . En términos generales, siguen la línea de sus padres, pero no pueden explicar por sí mismos lo que está mal con la Nueva Misa, con el Vaticano II, con el Nuevo Orden Mundial. Nunca habiendo tenido que luchar, defender sus creencias o resistirse, y por lo tanto nunca habiendo estudiado para sí mismos, cuando se encuentran con el mundo fácilmente ceden. Quieren ser como todos los demás , no quieren ser diferentes, carecen de la convicción personal de d efender la Tradición Católica, y por eso en vez de ser Apóstoles de Cristo, poco a poco van con la corriente.
¿Dónde estarán mañana las buenas vocaciones, las buenas familias cristianas que tan urgentemente necesitamos? Las vocaciones son cada vez más raras, los matrimonios se debilitan o se secan por completo, la formación se suaviza, la inmadurez toma el relevo. Todo lo que los jóvenes quieren es disfrutar. A los niños les falta carácter, sentido de la responsabilidad, generosidad, auto-control, todo lo que los padres deberían inculcar en ellos para convertirlos en los hombres en los que podamos confiar para mañana: hombres castos, maduros, reflexivos, trabajadores, magnánimos. Sin tales hombres de convicción, ¿dónde estarán los jefes de las familias del mañana? Las niñas también están siendo criadas en desorden. En lugar de prepararse para la maternidad y para cuidar de una familia, aprenden a despreciar la domesticidad, que es su verdadera voca ción, y se les anima a estudiar más y más tiempo, adquiriendo así un espíritu de independencia , junto a una mundanalidad que se vuelve hacia la moda, las fiestas y la música rock. ¿Cómo pueden las madres permitir lasminifaldas y pantalones de sus hijas, a su vestido indecente para fiestas que son obvias ocasiones de pecado, donde pierden el tiempo y manchan la pureza de sus corazones?
El resultado es que los jóvenes se casan a los 20 o 22 años de edad, cuando no están en absoluto preparados. Y pronto llegan los niños a quienes no saben cómo educar. Si miro a las parejas jóvenes a las que he casado – en la Tradición – desde mi ordenación en 1980, gracias a Dios no ha habido divorcios, pero tengo que decir que la mitad de los matrimonios están pendientes de un hilo, manteniéndose unidos sólo por los principios católicos de los jóvenes. Padres, ¿se dan cuenta de lo que necesitan dar a sus hijos para su futuro en el mundo de hoy? Por el amor de Dios, tienen que formar a sus hijos varones para ser hombres dignos de ese nombre y a sus hijas para ser mujeres dignas de ese nombre. Cumplan con su deber. De lo contrario, sus hijos corren el riesgo de perder su alma y la cristiandad toma fin.
Ciertamente el P. Delagneau tiene razón. La Cristiandad está en grave peligro, nada menos. Ahora, ¿podemos ver por qué en 2018 Dios está permitiendo que los enemigos de Dios estén haciendo que Europa y en particular Francia sean ocupadas por otros enemigos de Dios? ¿Y por qué permite que la Fraternidad San Pío X se deslice en los brazos de Sus enemigos? Él no nos creó para caer en el infierno. Él nos creó para combatir el buen combate para llegar al cielo. Y Él permitirá cualquier desastre que nos aleje del camino al infierno, y nos ponga de nuevo en el camino del cielo. ¡Espérenlo!
Kyrie eleison.

sábado, 17 de febrero de 2018

DEMOLICIÓN MODERNISTA DE LA OBSERVANCIA CUARESMAL



"En el Concilio Vaticano II, los obispos solicitaron una disminución tal del ayuno y de la abstinencia que las prescripciones prácticamente han desaparecido. Hay que reconocer que el hecho de esta desaparición es una consecuencia del espíritu ecuménico y protestante, que niega la necesidad de nuestra participación para la aplicación de los méritos de Nuestro Señor, a cada uno de nosotros, para el perdón de nuestros pecados y la restauración de nuestra divina filiación. En el pasado los mandamientos de la Iglesia prescribían: ayuno obligatorio en todos los días de Cuaresma, con la excepción de los domingos, durante los tres días de las témporas y para muchas vigilias; la abstinencia era para todos los viernes del año, los sábados de Cuaresma y, en numerosas diócesis, todos los sábados del año. Lo que queda de estas prescripciones es: el ayuno del Miércoles de Ceniza y del Viernes Santo y la abstinencia para el Miércoles de Ceniza y los viernes de Cuaresma." (Mons. Lefebvre, sermón de 14-02-1982).


“La observancia de la Cuaresma es el lazo de nuestra milicia; por ella nos diferenciamos de los enemigos de la Cruz de Jesucristo; por ella esquivamos los azotes de la cólera divina; por ella, amparados con la ayuda celestial durante el día, nos fortalecemos contra los príncipes de las tinieblas. Si esta observancia se relaja, cede en desdoro de la gloria de Dios, deshonra de la religión católica y peligro de las almas cristianas; y no hay duda que este descuido sea fuente de desgracias para los pueblos, desastres en los negocios públicos e infortunios para los individuos.” (Benedicto XIV, Constitución Non Ambigimus, 30-05-1741)